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Harry E. Fosdick dijo ‘Lo que eres habla tan fuerte, que no puedo oír lo que dices’, mostrando el alto valor del leguaje corporal para buscar pareja y conocer a una persona. Y aunque lo dijo hace algún tiempo y como resultado de su observación directa, no se equivocaba: los expertos dicen que el timbre de voz, la postura, los gestos y la mirada de una persona comunican cosas a veces más significativas que los que ésta intenta decir verbalmente. ¡Y hasta a veces comunican lo opuesto!
El ser humano es capaz de realizar ciertos actos automáticos, con poco o ningún control de lo inconsciente, y se han descripto unas 700.000 posiciones corporales diferentes, y unas 1000 expresiones del rostro distintas. Por esto, sin dar la sensación de que se está poniendo al otro bajo la lupa todo el tiempo, es importante observar los gestos y la postura corporal de nuestra cita para discernir sus pensamientos más allá de lo que está diciendo, y poder conocerle un poco mejor.
En primer lugar, la postura del cuerpo al estar parada, suele mostrar cómo una persona está parada ante la vida. Entonces, una persona erguida y de mirada firme, es posible que esté mejor plantada ante los sucesos de la vida que una que se para encorvada y con la cabeza baja.
La respuesta del otro ante nuestros gestos también es importante. ¿Cómo reaccione el otro ante tus gestos? ¿Toma actitudes corporales y gestos similares a los tuyos? Si lo hace, inconscientemente te estará mostrando que te comprende y que desea hacerte sentir que está prestándote atención.
Los expertos en lenguaje corporal también aconsejan, al buscar pareja, vigilar los gestos de barrera, que consisten en actitudes de hostilidad como cruzarse de piernas todo el tiempo, cruzarse de brazos y cerrar los puños. El doble cruce de piernas y brazos podría indicar que la persona está insegura o nerviosa, y es por eso que implementa esa doble defensa.
Pero también es esencial evaluar las posibles posturas de interés o desinterés. Si la persona se inclina hacia uno al hablar o al escuchar, es una señal de interés. Si se reclina, es posible que rechace lo que le estamos diciendo o que no esté de acuerdo con la propuesta que estamos haciendo. Si además baja la barbilla, la respuesta negativa es casi segura.
Evaluar con discreción estos gestos y posturas en la primera cita es importante, pero también es útil en otras etapas de la relación, por ejemplo cuando se hacen planes para el futuro. Usa la perspicacia y conoce a quien tienes delante al buscar pareja.
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